Síndrome del Edificio Enfermo: la ventilación se decide antes de elegir el equipo
Cómo una estrategia de ventilación diseñada desde el sitio —y verificada en obra— reduce el riesgo de SBS, qué dice la evidencia sobre las tasas de ventilación y cómo LEED, WELL y Fitwel la codifican en cada etapa.
Imagen: Igor Omilaev / Unsplash
Desde los años setenta, cuando la crisis energética selló los edificios de oficinas, sus ocupantes describían un mismo patrón: dolor de cabeza, irritación de ojos y garganta, fatiga y falta de concentración que aparecen dentro de un edificio y desaparecen al salir de él, sin que pueda identificarse una enfermedad ni una causa específica [1]. El término Sick Building Syndrome (SBS) se consolidó a principios de los ochenta: un grupo de trabajo de la Organización Mundial de la Salud lo recogió en 1982, todavía entre comillas, y publicó su definición y la lista de síntomas en 1983 [17]; el primer estudio de prevalencia con ese nombre apareció en el BMJ en 1984 [18]. Un informe posterior de la OMS, resultado de su reunión de Estocolmo de 1984, estimó que hasta 30 % de los edificios nuevos o remodelados podían ser objeto de quejas excesivas, y describió los edificios enfermos como energéticamente eficientes, de envolvente hermética y con ocupantes sin control sobre su ambiente [19]. Cuatro décadas después, los tres factores que la literatura asocia con el SBS siguen siendo los mismos: contaminantes químicos (compuestos orgánicos volátiles, partículas, gases de combustión que entran desde el exterior), contaminantes biológicos (moho, bacterias, virus) y, como denominador común, una ventilación inadecuada que permite que unos y otros se acumulen [2].
Pasamos cerca del 90 % de nuestro tiempo en espacios interiores [3], y la OMS atribuye a la contaminación del aire —exterior e interior— alrededor de siete millones de muertes prematuras al año [4]. La pandemia de 2020 hizo visible para propietarios y directores de proyecto lo que el SBS ya venía mostrando de forma menos dramática: el aire de un edificio es un sistema diseñado, y cuando se diseña mal, la salud de quien lo ocupa lo paga primero.
Hay además un argumento de negocio: en un edificio de oficinas, de cada 100 dólares de operación cerca de 90 son salarios, 9 renta y 1 energía, así que una mejora del 15 % en el desempeño de las personas vale más que un ahorro del 15 % en energía [5]. La ventilación no es un costo de operación; es una decisión sobre el activo más caro del edificio.
Este artículo recoge dos publicaciones que TAAGBUILD escribió en 2020 —una sobre diseño de ventilación, otra sobre sistemas de edificios saludables— y las reorienta hacia una sola pregunta: ¿qué decisiones de diseño reducen el riesgo de SBS, en qué orden deben tomarse y cómo las codifican LEED, WELL y Fitwel?
Lo que la evidencia dice sobre las tasas de ventilación
A 1,000 ppm de CO₂, cerca del 1.5 % del aire que usted está respirando ya pasó por los pulmones de alguien más.
La intuición dice que más aire exterior resuelve el problema. La evidencia dice algo más preciso: la dilución con aire exterior funciona, pero sólo si ese aire entra limpio, llega a donde están las personas y el sistema opera como fue diseñado.
La dilución sí importa, y es lo que ASHRAE 62.1 pone en el centro. El estándar parte de un principio que LEED y WELL adoptan tal cual: todo espacio ocupable debe recibir aire exterior mientras esté ocupado, ya sea por medios mecánicos o naturales, en un caudal mínimo que depende de cuántas personas hay y de cuánta superficie tiene el espacio [20]. Las investigaciones epidemiológicas de brotes respiratorios en 2020 confirman el fundamento: los contagios a distancia ocurrieron en espacios donde ese aire exterior no llegaba. En un restaurante analizado con detalle, la tasa de ventilación medida —sólo infiltración, sin aire exterior mecánico— estaba un orden de magnitud por debajo de 62.1; los diez contagiados estaban en la misma "burbuja" de aire que formaba un fan-coil sin toma exterior. En un autobús con recirculación pura y en un centro de convenciones cuyo HVAC operaba quince minutos cada cuatro horas ocurrió lo mismo. En contraste, en el crucero Diamond Princess, con ventilación conforme a estándares ASHRAE, los pasajeros en cuarentena que compartían sistema de aire con cabinas infectadas no se contagiaron; los autores de la revisión lo leen como indicio de que la dilución que exige la normativa vigente inhibe la transmisión [6].
El aire exterior tiene que entrar limpio. Diluir con aire que trae los gases de un patio de maniobras o el arrastre de una torre de enfriamiento no es dilución: es una fuente adicional. Por eso 62.1 obliga a caracterizar el aire del sitio antes de diseñar y fija distancias mínimas entre las tomas y cada fuente potencial de contaminación (Sección 4 y Tabla 5-1, desarrolladas en la etapa 1) [20].
Y el sistema tiene que operar como se diseñó. En cartas al editor publicadas en ASHRAE Journal en septiembre de 2020, ingenieros con décadas en operación describen lo que encuentran en edificios existentes: mínimos de cajas VAV demasiado bajos, compuertas de aire exterior cerradas, termostatos en "ventilador automático", muros reubicados sin ajustar el sistema, y decisiones de operación tomadas por personal con conocimiento limitado del diseño, priorizando ahorro de energía sobre salud. Su recomendación: verificar que el sistema HVAC opera conforme al diseño es el primer paso necesario, y ninguna medida sustituye la dilución con aire exterior, la filtración de alta eficiencia y la distribución de aire a todos los espacios durante todas las horas de operación [10]. Es la razón de que el recorrido de este artículo termine en la verificación y no en la selección del equipo.
La filtración complementa, no reemplaza. La filtración de alta eficiencia que reconocen los tres sistemas —MERV 13 en LEED y Fitwel; en WELL, escalada según el PM2.5 exterior— es una segunda línea razonable. No compensa una toma de aire mal ubicada ni un caudal insuficiente, y contra el ozono o el NO₂ un filtro de partículas no hace nada.
El CO₂ como indicador de dilución
Una precisión antes de la tabla, porque el mito es persistente: ASHRAE no fija un límite de CO₂ para la calidad del aire interior, y su documento de posición de 2022 dice explícitamente que la afirmación de que 62.1 exige menos de 1,000 ppm es incorrecta [11]. El CO₂ no mide salud ni riesgo de infección —no lo afecta la filtración—, pero es el indicador más barato y fiable de cuánto aire exterior está llegando por persona; el CDC/NIOSH lo usa así, con 800 ppm como referencia de un espacio bien ventilado [12]. Entendido de ese modo, es la herramienta que un ocupante puede usar mañana, en la oficina o en casa.
| CO₂ interior (exterior ≈ 420 ppm) | Aire exterior estimado por persona* | Lectura práctica | Referencias |
|---|---|---|---|
| 420–600 ppm | > 25 L/s (> 50 cfm) | Dilución excelente. Baja ocupación o sistema dedicado de aire exterior bien operado. | — |
| 600–800 ppm | 12–25 L/s (25–50 cfm) | Buena ventilación. Umbral de referencia del CDC/NIOSH para “bien ventilado”. | CDC < 800 ppm [12] · WELL A06 nivel 2: 750 ppm |
| 800–1,000 ppm | 8–12 L/s (17–25 cfm) | En torno al mínimo de ASHRAE 62.1 para oficinas. | WELL A06 nivel 1: 900 ppm |
| 1,000–1,500 ppm | 5–8 L/s (10–17 cfm) | Por debajo del mínimo 62.1 en oficina. Quejas de “aire viciado”, somnolencia. Revisar caudal, mínimos VAV, compuertas. | EN 16798-1 Cat. III |
| > 1,500 ppm | < 5 L/s (< 10 cfm) | Ventilación claramente insuficiente. En vivienda con estufa o calentador de gas, medir también CO. | — |
*Balance de masa en régimen permanente, adulto sedentario (≈ 0.005 L/s de CO₂ por persona). En casa, en reposo, la generación es menor y el mismo CO₂ indica menos aire exterior del que sugiere la tabla. Medir en la zona de respiración, lejos de puertas y de la boca de las personas, al final de un periodo largo de ocupación. El CO₂ no mide salud ni riesgo de infección (ASHRAE, Position Document on Indoor Carbon Dioxide, 2022); indica dilución.
Un medidor de menos de 300 dólares dice más sobre la dilución real que cualquier especificación en un plano. Por eso WELL reconoce el monitoreo permanente de la calidad del aire como optimización (A08). Estos hallazgos definen el orden de las decisiones. Primero el sitio, después la estrategia y la configuración, luego el equipo, y siempre el commissioning que lo verifica.
El recorrido: cuatro decisiones, en este orden
1. El sitio define de qué aire partimos
15 µg/m³
PM2.5 máximo en espacios ocupables. PM10: 50 µg/m³.
WELL v2, A01 Air Quality, Parte 1, Opción 1 — precondición. Se verifica midiendo en sitio, no con planos [13].Antes de dimensionar un solo equipo, la pregunta es qué aire va a entrar al edificio y por dónde. El umbral de WELL da la escala: 15 µg/m³ no es un número de WELL, es el valor guía de 24 horas de la OMS (2021) para PM2.5; la guía anual es 5 µg/m³ [14]. WELL adopta el criterio de salud pública, no lo inventa.
Los contaminantes que hay que medir. "Calidad del aire" no es una variable: son seis o siete, y cada sistema nombra las suyas. ASHRAE 62.1 (Sección 4) obliga a revisar, antes de diseñar, si la región cumple las normas de aire ambiente para los contaminantes criterio —PM2.5, PM10, ozono, NO₂, SO₂, CO y plomo— y a documentar la conclusión [20]; los valores de referencia que usa el manual (Tabla 4-A) son los mismos que después aparecen en WELL y LEED: 15 µg/m³ anuales de PM2.5, 9 ppm de CO en ocho horas, 0.053 ppm (53 ppb) anuales de NO₂; es la razón de que el diseño empiece en SINAICA y no en el catálogo de equipos. WELL fija límites interiores para la mayoría de ellos y los verifica midiendo en sitio; LEED los verifica sólo si el proyecto opta por la prueba de aire antes de ocupar (EQc4, Opción 2), pero los que mide son los mismos.
Los contaminantes que miden WELL y LEED, y sus límites interiores
Concentraciones máximas en espacios ocupados. WELL las verifica en sitio en todo proyecto; LEED sólo si el proyecto elige la prueba de aire antes de ocupar.
| Contaminante | WELL v2 · A01 precondición |
WELL v2 · A05 optimización |
LEED v4 · EQc4 Opción 2, prueba de aire |
Origen típico |
|---|---|---|---|---|
| PM2.5 | ≤ 15 µg/m³ | ≤ 10 µg/m³ | ≤ 15 µg/m³ | Tráfico, combustión, aire exterior; entra por tomas y ventanas |
| PM10 | ≤ 50 µg/m³ | ≤ 20 µg/m³ | ≤ 50 µg/m³ | Polvo, obra, suelo; se resuspende en interiores |
| Ozono (O₃) | ≤ 51 ppb | ≤ 51 ppb | ≤ 75 ppb70 ppb en v4.1 | Fotoquímico, exterior, pico de tarde; no lo retiene un filtro de partículas |
| NO₂ | — | ≤ 21 ppb | — | Tráfico, combustión de gas; entra con el aire exterior |
| CO | ≤ 9 ppm | ≤ 6 ppm | ≤ 9 ppmy no más de 2 ppm sobre el exterior | Combustión, estacionamientos, plantas de emergencia |
| Formaldehído | ≤ 27 ppb | ≤ 20 ppb | ≤ 27 ppb | Tableros, adhesivos, mobiliario — fuente interior |
| TVOC | ≤ 500 µg/m³ | ≤ 200 µg/m³ | ≤ 500 µg/m³ | Pinturas, selladores, limpieza — fuente interior |
| Benceno · Tolueno | ≤ 10 · ≤ 300 µg/m³ | — | Lista CDPH de VOC objetivo | Combustibles, solventes |
| Radón | ≤ 148 Bq/m³4 pCi/L, en espacios en o bajo nivel de calle | ≤ 74 Bq/m³ | — | Suelo; depende de la geología del sitio |
Fuentes: International WELL Building Institute, WELL v2 (Q2 2025), Features A01 Air Quality y A05 Enhanced Air Quality; U.S. Green Building Council, LEED v4 BD+C, EQc4 Indoor Air Quality Assessment, Opción 2. LEED v4.1 conserva los mismos contaminantes y ajusta ozono a 70 ppb. WELL A01 admite límites de PM más altos (Opciones 2 y 3) cuando el aire ambiente supera los umbrales, previa acreditación con la base de datos de la OMS. Verificar la versión vigente de cada sistema al registrar el proyecto.
La tabla dice algo que el diseño suele ignorar: la mitad de los contaminantes viene del exterior y la otra mitad la produce el propio edificio. PM2.5, PM10, ozono, NO₂ y CO entran por la toma de aire y se controlan con la ubicación de la toma, la filtración y —para los gases— el horario y el modo de ventilación. Formaldehído y VOC se generan dentro, con los materiales y el mobiliario, y ninguna tasa de ventilación razonable los diluye tan bien como no instalarlos: por eso LEED y WELL tratan los materiales de baja emisión (EQc2, X01–X06) como un crédito aparte de la ventilación. El análisis de sitio decide el primer grupo; la especificación decide el segundo; la prueba de aire antes de ocupar es la única que verifica los dos a la vez.
Calidad del aire local. Las concentraciones de PM2.5, PM10, ozono y NO₂ en el entorno determinan la eficiencia de filtración necesaria y si la ventilación natural es siquiera una opción. El caso de la Ciudad de México lo muestra con datos públicos. Cruzamos los registros horarios de la estación Merced de la red de monitoreo de la ciudad (2021 a julio de 2023) con dos umbrales de WELL: el de PM2.5 exterior para ventilación natural (15 µg/m³, A03) y el de ozono (51 ppb, A01). WELL evalúa también PM10, CO y NO₂; estos dos fueron los más restrictivos en la serie [15].
¿Cuándo puede un edificio en la Ciudad de México abrir sus ventanas?
Porcentaje de horas en que el aire exterior cumple a la vez los umbrales WELL v2 de PM2.5 para ventilación natural (≤ 15 µg/m³, A03) y de ozono (≤ 51 ppb, A01), por mes y hora del día. Estación Merced, 2021–jul 2023. Las celdas con borde marcan el horario de oficina, 08–18 h.
cumplen los dos umbrales
Toda la serie: 31 % de las horas cumplen · Noche (22–06 h): 40 % · La temporada de lluvias (jun–oct) concentra las horas viables.
Fuente: Red Automática de Monitoreo Atmosférico de la CDMX (SEDEMA), datos horarios validados vía SINAICA. Umbrales: WELL v2 A03 (PM2.5) y A01 (O₃); WELL evalúa además PM10, CO y NO₂. Elaboración: TAAGBUILD.
En horario de oficina sólo el 20 % de las horas cumple los dos umbrales a la vez; en toda la serie, 31 %; de noche, 40 %. La temporada de lluvias, de junio a octubre, concentra casi todas las horas viables; de noviembre a mayo el horario de oficina cae por debajo del 10 %. El promedio anual exterior de PM2.5, 22 µg/m³, está por encima del límite interior de A01: un edificio en la ciudad no puede cumplir la precondición dejando entrar el aire tal como está. Tiene que filtrarlo, y el análisis de sitio es lo que dice con qué eficiencia.
Los dos contaminantes que deciden la ventilación natural no coinciden en el día
Perfil horario 2021–jul 2023, estación Merced, CDMX. La mañana la gobierna PM2.5; la tarde, el ozono, que ningún filtro de partículas retiene.
PM2.5, µg/m³
Pico matutino: tráfico e inversión térmica.
Ozono, ppb
Pico de tarde: formación fotoquímica.
Fuente: RAMA-SEDEMA vía SINAICA. Umbrales WELL v2 A01 / A03. Elaboración: TAAGBUILD.
La segunda gráfica explica el porqué y cambia la estrategia: PM2.5 domina la mañana, con pico a las 10–11 h por tráfico e inversión térmica; el ozono domina la tarde, con pico a las 14–15 h. Como el ozono no lo retiene ningún filtro de partículas, la hora del día pesa tanto como la estación. La ventilación natural como estrategia principal de oficina no es defendible con estos datos; lo que sí funciona es ventilación mecánica con filtración dimensionada según el PM2.5 exterior, y modo natural o economizador sólo en ventanas horarias verificadas por sensor exterior. WELL lo reconoce en dos lugares: A01, Parte 1, Opciones 2 y 3 ajustan los límites interiores de PM cuando el aire ambiente está elevado, y remiten a la base de datos de calidad del aire urbano de la OMS para acreditar esa condición [13]; A03, Parte 1, Opciones 2 y 3 condicionan la ventilación natural a umbrales exteriores.
Dónde consultar el aire local. Para diseño y para documentar créditos —LEED EQc1 exige promedios anuales— la fuente es SINAICA (sinaica.inecc.gob.mx), el sistema nacional del INECC, con históricos validados de PM2.5, PM10, O₃, NO₂, SO₂ y CO de las redes estatales y municipales. Para decidir hoy si conviene abrir ventanas, aqicn.org combina esos datos con sensores locales; sirve para operar, no para acreditar un crédito.
Vientos dominantes y fuentes cercanas. ASHRAE 62.1 lo convierte en un requisito de diseño, no en una recomendación. Su Sección 4 exige dos investigaciones antes de dimensionar el sistema, y las dos se documentan (Sección 4.3) [20]. La primera es regional (4.1): determinar si la zona cumple las normas de aire ambiente para los contaminantes criterio —PM2.5, PM10, ozono, NO₂, SO₂, CO y plomo—; el manual del estándar es explícito en que bastan los datos públicos de la red de monitoreo, no una campaña propia. La segunda es local (4.2): un recorrido observacional del sitio y su entorno inmediato, hecho en horas en que el edificio estará normalmente ocupado, para identificar las fuentes que las estaciones de la ciudad no ven. El manual enumera las típicas: extracciones de baños y cocinas —incluidas las del propio edificio, que pueden reingresar por la toma—, escapes de restaurantes, imprentas y salas de fumar, torres de enfriamiento, tráfico vehicular, estacionamientos, contenedores de basura, muelles de carga, helipuertos, plantas de emergencia, fábricas e instalaciones industriales y rellenos sanitarios. Para cada una se anota el tipo de contaminante probable y su efecto (olor, irritación, alergia), y se cruza con los vientos dominantes y la geometría del edificio. El manual subraya que la relación importa sobre todo para las tomas a nivel de calle: son las más expuestas y las que menos se revisan.
La Sección 5.5 cierra el círculo: toda toma de aire exterior, incluidas las puertas, ventanas y aberturas que forman parte de una estrategia de ventilación natural, debe quedar a una distancia mínima de cada una de esas fuentes.
Distancia mínima entre una fuente de contaminación y la toma de aire exterior
Aplica también a puertas, ventanas y aberturas de una estrategia de ventilación natural.
| Fuente | Distancia |
|---|---|
| Extracción de baños, cocinas domésticas o estacionamientos (Clase 2) | 3 m |
| Extracción de cuartos de basura, lavandería o procesos con olor (Clase 3) | 5 m |
| Extracción de cabinas de pintura o almacén de químicos (Clase 4) | 10 m |
| Ventila de plomería a menos de 1 m sobre la toma | 3 m |
| Ventila de plomería a 1 m o más sobre la toma | 1 m |
| Chimenea de caldera, calentador o planta de emergencia | 5 m |
| Muelle de carga de camiones o parada de autobuses | 7.5 m |
| Calle, acceso vehicular o cajón de estacionamiento | 1.5 m |
| Vialidad de alto volumen de tráfico | 7.5 m |
| Contenedores o recolección de basura | 5 m |
| Descarga de torre de enfriamiento | 7.5 m |
Fuente: ANSI/ASHRAE Standard 62.1, Tabla 5-1, Air Intake Minimum Separation Distance, selección; valores redondeados de pies a metros. Medidas desde la toma hasta el punto más cercano donde es probable que esté el contaminante. Pueden reducirse si se demuestra analíticamente una introducción de contaminantes equivalente o menor.
La tabla es el mínimo, no el objetivo. En un parque industrial, los patios de maniobras y las descargas de los edificios vecinos son fuentes móviles y cambian con el arrendatario; en un corporativo urbano, el estacionamiento subterráneo y la cocina del restaurante en planta baja suelen quedar a menos de los 5–7.5 m de la toma por razones de fachada. Cuando la geometría no permite cumplir la tabla, la salida de 62.1 es demostrarlo analíticamente —dispersión o CFD—, no reducir la distancia sin justificarla. Y las fuentes propias del edificio cuentan igual que las ajenas: la distancia entre la extracción de baños y la toma de aire exterior del mismo sistema es la primera que se pierde cuando el cuarto de máquinas se comprime.
El interior del sistema también es una fuente. La Sección 5.4 del estándar exige que toda superficie en contacto con el aire —ductos, plenums, manejadoras— resista el crecimiento de moho según UL 181 o ASTM C 1338 y no se erosione ni desprenda partículas. El manual explica por qué: el polvo que se deposita sobre un aislamiento interior y se moja de forma continua es alimento suficiente para el moho, y los fragmentos de un material que se deslamina viajan por el sistema y se acumulan en difusores y compuertas. Una toma bien ubicada no sirve si el aire recoge contaminantes biológicos dentro del ducto. No es un riesgo teórico: la comparación de prevalencia de síntomas de SBS por tipo de sistema en oficinas encuentra cifras más altas en edificios con aire acondicionado que en los ventilados naturalmente, y atribuye la diferencia a los componentes húmedos del propio sistema [23].
Ruido. El ruido exterior condiciona si las ventanas operables y la ventilación natural o mixta son viables, y dónde pueden ubicarse equipos sin trasladar el problema al interior.
Envolvente y accesos. Vestíbulos, sistemas de entrada y hermeticidad de la envolvente controlan la infiltración de partículas y humedad que ningún filtro central alcanza.
2. La estrategia de ventilación se elige para ese sitio
Con el sitio caracterizado, se decide qué tipo de sistema conviene, no cuál es el más común. ASHRAE 62.1 no impone una tecnología; impone un resultado —cuánto aire exterior tiene que llegar a la zona de respiración de cada espacio— y ofrece tres caminos para alcanzarlo [20].
Cuánto aire: el Procedimiento de Tasa de Ventilación. Es el camino que usan casi todos los proyectos LEED y WELL. Para cada zona, el caudal de aire exterior en la zona de respiración es la suma de una componente por persona y otra por superficie:
Para oficinas, 2.5 L/s por persona más 0.3 L/s por m²; con la densidad por defecto de 5 personas cada 100 m², unos 8.5 L/s por persona (18 cfm). Es el mínimo del estándar y el punto de partida de LEED EQc1 y WELL A06 (+30 %). El cálculo es por zona y para la ocupación de diseño: una sala de juntas dimensionada como oficina abierta queda por debajo del mínimo cada vez que se llena. Ese caudal se divide después entre un factor de efectividad de la configuración —1.0 con aire frío por plafón, 0.8 con aire caliente por plafón que se estratifica y no baja, 1.2 con desplazamiento por piso—, y cuando una sola manejadora sirve zonas de ocupación muy distinta, la más exigente obliga a subir el aire exterior de todo el sistema. Es el argumento cuantitativo para separar la ventilación del acondicionamiento: un sistema dedicado de aire exterior (DOAS) garantiza el caudal con independencia de la carga, y es lo que ASHRAE eligió para su propia sede [16].
Control por demanda (DCV). 62.1 permite reajustar el aire exterior según la ocupación real, con condiciones que rara vez se especifican: el caudal nunca baja de la componente por superficie, no aplica donde hay fuentes de CO₂ distintas de las personas, y el proyecto debe entregar la tabla de aire exterior mínimo y máximo de cada sistema. Sin ella, el DCV es el mecanismo por el que la operación recorta ventilación en nombre del ahorro [10].
Ventilación natural y modo mixto. 62.1 la admite con reglas geométricas —el espacio a no más de 8 m de una abertura operable, área abierta de al menos 4 % de la superficie, y las aberturas sujetas a las mismas distancias que una toma mecánica— y exige además un sistema mecánico de respaldo, salvo que las aberturas no puedan cerrarse o que se trate de un sistema ingenieril aprobado por la autoridad. Con los datos de la CDMX de la etapa 1, la ventilación natural como estrategia principal no es defendible; lo que funciona es ventilación mecánica con filtración dimensionada según el PM2.5 exterior, y modo natural o economizador sólo cuando un sensor exterior lo confirme.
Dos fallos de diseño que cumplen sólo en papel. El primero está en los controles: en un sistema de volumen constante que también trae el aire exterior, el ventilador en posición auto se apaga al alcanzar la temperatura y con él se apaga la ventilación; el espacio queda sin aire exterior la mayor parte de la hora y nadie lo nota. La salida es un control que arranque el ventilador por ocupación —interruptor, temporizador, sensor de CO₂— y no por temperatura. El segundo está en la distribución: cuando el plenum de plafón sirve de cámara de mezcla para varias unidades terminales y el aire exterior se inyecta en un solo punto, la unidad cercana lo recibe y la del extremo opuesto recibe casi puro aire recirculado. El aire exterior debe descargarse cerca de cada terminal, con un medio de balanceo por unidad.
Lo que 62.1 exige del equipo, sea cual sea la estrategia. Filtro MERV 6 como mínimo antes de todo serpentín húmedo —MERV 13 es el nivel de LEED y Fitwel para el aire exterior—; humedad relativa limitada a 65 %; charolas de condensado que drenen; clasificación del aire para que el de un baño o una cocina no vuelva a una oficina; y, decisivo para la etapa 4, que el sistema se diseñe para poder balancearse: compuertas en la toma y en cada zona, puertos de medición y planos que declaren los supuestos de ocupación y las tolerancias de la prueba. Un sistema que no puede medirse no puede verificarse.
3. La configuración decide si el aire llega
La ubicación y el tipo de difusores y retornos, la relación entre cargas térmicas y chorros de suministro, los obstáculos y la altura del espacio determinan si el aire exterior llega a la zona de respiración o cortocircuita hacia el retorno. Los estudios CFD publicados en ASHRAE Journal lo cuantifican: duplicar el caudal no cambió la trayectoria de los contaminantes, mientras que reubicar los retornos, sin subir el caudal, redujo el arrastre en cerca de 30 % [7, 8]. Un tercer estudio explica el mecanismo: los gradientes térmicos —cargas de iluminación en plafón, estratificación— desvían el chorro de suministro y forman zonas estancadas donde los contaminantes se concentran, y el número de Arquímedes anticipa si el chorro mantendrá su dirección en diseño esquemático, antes de que haya un modelo que simular [9].
En espacios de geometría simple bastan los factores de efectividad de la Tabla 6-2; en atrios, naves industriales con oficinas interiores, laboratorios o espacios con alta carga térmica, un análisis CFD en etapa de diseño cuesta una fracción de lo que cuesta corregir el sistema construido.
TAAGBUILD · esquema técnico
Componentes clave de un sistema de ventilación
Diagrama de flujo simple: entrada de aire exterior, tratamiento del aire, integración con la envolvente del edificio y retorno.
Componentes clave
Pase el cursor o toque un elemento para ver su función dentro de la estrategia de ventilación integrada.
Este gráfico presenta los componentes clave de un sistema de ventilación. Está basado en referencias de estándares de construcción, incluyendo ASHRAE 62.1-2007 User’s Manual, y muestra de forma esquemática cómo interactúan estos componentes en una estrategia de ventilación integrada. Es una representación propia de TAAGBUILD con fines editoriales y técnicos; no es una reproducción literal del material fuente.
4. Commissioning cierra el ciclo
Un diseño correcto que no se verifica es una hipótesis. Y ASHRAE 62.1 no deja la verificación a criterio del proyecto: la Sección 7.2 delinea que todo sistema nuevo —y todo sistema existente cuya distribución se altere en más del 25 % del área servida— se balancee, se pruebe y se documente antes de ocupar [20]. Son dos alcances distintos y conviene no confundirlos: el balanceo lo ejecuta un contratista independiente del instalador, y el commissioning verifica que se hizo, contra qué supuestos, y qué ocurre con el sistema después de la entrega.
Pruebas, ajuste y balanceo (TAB). Es la prueba que convierte los planos en aire medido. Conforme a 62.1 (Sección 7.2.2, con ASHRAE Standard 111 [21] y el manual TAB de SMACNA como métodos), el contratista de balanceo, independiente del instalador, verifica en cada espacio:
Que cada rejilla entrega el aire de diseño. Se mide difusor por difusor y se ajusta hasta la tolerancia de ±10 %. Es donde aparecen las salas de juntas que reciben la mitad del aire, los ramales cerrados y los muros que se movieron después del proyecto.
Cuánto aire exterior está entrando realmente. Se mide en la manejadora, en modo de aire exterior mínimo, y se compara con el Vot de diseño. Un sistema puede tener el caudal total correcto y estar recirculando el 95 %; sólo la medición del aire exterior lo revela.
Que las compuertas de aire exterior operan como indica la secuencia (Sección 7.2.5): abren al mínimo con el edificio ocupado, cierran cuando corresponde, y el actuador responde al control.
Que las tomas quedaron donde el proyecto las puso, a las distancias de la Tabla 5-1 de las fuentes que el levantamiento del sitio identificó, y que ninguna extracción nueva —una campana, una planta de emergencia, un contenedor— apareció después a menos de la distancia mínima.
Que los filtros están instalados, son del MERV especificado y el sistema nunca operó sin ellos (Sección 7.1.2): un equipo que corrió durante la obra sin filtro tiene los serpentines y ductos cargados de polvo de construcción.
Que las charolas de condensado drenan bajo operación normal (Sección 7.2.3) y que los ductos están limpios de residuos (Sección 7.2.4).
Que los controles hacen lo que dice la narrativa (Sección 5.3): el ventilador arranca con la ocupación y no con el termostato, el aire exterior mínimo se mantiene con el VAV en caudal mínimo, y ningún termostato quedó en auto.
El TAB se hace contra los supuestos que el proyecto dejó escritos (Sección 5.1.3): tolerancias, estándar de medición (ASHRAE 111, AABC o NEBB), zonas y ocupaciones de diseño. El resultado es el reporte de balanceo, que 62.1 exige entregar al propietario junto con el manual de operación y mantenimiento, las narrativas de control y los planos de registro (Sección 7.2.6). Sin ese reporte, nadie puede afirmar cuánto aire exterior recibe el edificio.
Commissioning mejorado: que la operación herede el diseño. El TAB verifica el sistema en el día de la entrega. El enhanced commissioning —el alcance que LEED reconoce en EAc1 y que sigue las Guías 0 y 1.1 de ASHRAE [22]— verifica que siga funcionando después. Lo que el agente de commissioning revisa en materia de ventilación:
Que exista el plan de mantenimiento que 62.1 exige (Sección 8.2): un manual de operación y mantenimiento en el edificio, con horarios de operación de la ventilación, frecuencias de mantenimiento y planos finales, actualizado cuando cambie el uso o la densidad de ocupación (Sección 8.1.2).
Que el plan de reemplazo de filtros esté definido y presupuestado. 62.1 (Tabla 8-1) remite la frecuencia al manual de O&M, y exige inspeccionar compuertas y actuadores de aire exterior cada tres meses, rejillas de toma y mallas cada seis, serpentines de deshumidificación y charolas al menos una vez al año, y sensores de aire exterior o de CO₂ cada seis meses con recalibración si fallan. Un filtro MERV 13 que no se reemplaza termina siendo un MERV 13 tapado: el ventilador compensa hasta donde puede y el aire exterior es lo primero que se pierde.
Que el aire exterior se vuelva a medir cada cinco años (Sección 8.4.1.8) y se ajuste si cae por debajo del mínimo de diseño. Es el único punto del estándar que obliga a repetir una medición del TAB en operación.
Que el contratista haya capacitado al personal de operaciones en la secuencia de control, los puntos de ajuste de aire exterior mínimo, el DCV y los criterios de reemplazo de filtros, y que esa capacitación esté documentada. Las cartas del ASHRAE Journal [10] describen lo que ocurre cuando no: el operador cierra la compuerta de aire exterior porque "gasta", y nadie en el edificio sabe que lo hizo.
Que el sistema se pruebe en la estación contraria y se revise a los diez meses de ocupación, cuando ya hay quejas reales y datos de operación, y todavía está vigente la garantía.
El flush-out previo a la ocupación —tres cambios de aire exterior remueven aproximadamente el 95 % de los contaminantes acumulados, bajo condiciones ideales de mezcla y sin fuentes continuas [16]— limpia la carga de la construcción; LEED lo reconoce en EQc4. Es una medida de un solo día. Lo que evita que el edificio se degrade hacia el SBS en sus primeros años es el balanceo documentado, el plan de mantenimiento y el operador que sabe por qué la compuerta de aire exterior tiene que estar abierta.
Cómo lo codifican LEED, WELL y Fitwel
Los tres sistemas no inventan requisitos: codifican el recorrido anterior, etapa por etapa.
Sitio. LEED acredita el levantamiento de vientos y fuentes de contaminación antes de diseñar (SSc1, crédito) y premia demostrar tomas de aire limpias por CFD o dispersión (EQc1). WELL escala el filtro a MERV 12, 14 o 16 según el PM2.5 exterior (A12) y condiciona la ventilación natural a los umbrales ambientales (A03).
Caudal. LEED y WELL no inventan un caudal: los dos remiten a ASHRAE 62.1, que exige aire exterior en todo espacio ocupable, por medios mecánicos o naturales, y fija el mínimo por persona y por superficie de la Tabla 6-1. LEED lo hace prerrequisito —edición 2010 en v4, 2016 en v4.1— con monitoreo del caudal de aire exterior en sistemas de más de 1,000 cfm (EQp1) y premia +30 % y sensores de CO₂ (EQc1). WELL acepta 62.1, EN 16798-1 o CIBSE Guide A (A03.1) y reconoce +30 %, +60 % o DCV a 900/750 ppm (A06.1). Fitwel pide +30 % sobre 62.1-2022, 10 L/s por persona o 5 cambios de aire por hora.
Distribución y filtración. LEED: extracción con presión negativa en espacios con contaminantes y MERV 13 en todo sistema con aire exterior (EQc1). WELL: desplazamiento o ventilación personalizada (A06.2), separación de fuentes (A11), tratamiento de suministro y serpentines (A13, A14). Fitwel: MERV 13 en aire exterior, MERV 8 en recirculación.
Commissioning y verificación. LEED: commissioning fundamental como prerrequisito (EAp1), que incluye la verificación de instalación y desempeño del sistema de ventilación, y commissioning mejorado como crédito (EAc1): revisión de la capacitación del operador, manual de sistemas y revisión a los diez meses; protección de obra (EQc3) y flush-out o pruebas antes de ocupar (EQc4). WELL: A01 se verifica con pruebas en sitio por un agente autorizado, y reconoce el monitoreo permanente como optimización (A08). Fitwel: plan de mantenimiento de HVAC con revisión anual y capacitación del operador.
La diferencia de fondo está en la obligatoriedad. LEED fija la ventilación como prerrequisito y WELL hace de la calidad del aire una condición de entrada. Fitwel no tiene precondiciones: reduce el riesgo de SBS sólo si el equipo elige deliberadamente sus estrategias de calidad del aire; la certificación por sí misma no lo garantiza.
Lo que esto implica para su proyecto
El SBS no se produce en la sala de máquinas. Se produce en la secuencia de decisiones que llevó a ella: una toma de aire ubicada por conveniencia arquitectónica, un sistema elegido por costo inicial antes de caracterizar el sitio, difusores colocados por simetría, un balanceo que nunca se repitió después de mover los muros.
Por eso la ventilación debe entrar al proyecto en la etapa en que LEED la ubica con el crédito IPc1 Integrative Process: antes del diseño esquemático, cuando todavía cuesta poco cambiar de estrategia. Y por eso los requisitos de LEED, WELL y Fitwel funcionan mejor como una sola matriz de decisiones que como tres listas paralelas.
En TAAGBUILD la estrategia de certificación, el modelado energético y el commissioning los resuelve el mismo equipo. Eso permite que la decisión sobre el sistema de ventilación se tome con los datos del sitio, se documente en los requisitos del propietario y se verifique en obra por quienes la diseñaron.
Si tiene un compromiso de certificación LEED, WELL o Fitwel —o quiere que la calidad del aire de su edificio se decida con datos y no con supuestos—, solicite un diagnóstico.
Escrito por Alejandro Tangassi, LEED AP BD+C, WELL AP. Basado en los artículos publicados por TAAGBUILD en 2020 escritos por Ana Gallegos y revisados por Alejandra Vallejo.
Publicado: 14 de septiembre de 2026 · Última edición: 15 de septiembre de 2026.
Referencias
[1] U.S. Environmental Protection Agency. Indoor Air Facts No. 4 (revised): Sick Building Syndrome. Washington, DC: EPA, 1991. https://www.epa.gov/indoor-air-quality-iaq/indoor-air-facts-no-4-sick-building-syndrome
[2] Joshi, S. M. "The sick building syndrome." Indian Journal of Occupational and Environmental Medicine 12, no. 2 (2008): 61–64. https://doi.org/10.4103/0019-5278.43262
[3] Klepeis, N. E., et al. "The National Human Activity Pattern Survey (NHAPS): A Resource for Assessing Exposure to Environmental Pollutants." Journal of Exposure Science & Environmental Epidemiology 11 (2001): 231–252. https://doi.org/10.1038/sj.jea.7500165
[4] Organización Mundial de la Salud. Contaminación del aire. https://www.who.int/es/health-topics/air-pollution
[5] Jamrozik, A., y N. Clements. "Human Performance and Productivity in Buildings." ASHRAE Journal 61, no. 6 (junio 2019): 73–76.
[6] Light, E., J. Bailey, R. Lucas y L. Lee. "Filling the Knowledge Gaps: HVAC and COVID-19." ASHRAE Journal 62, no. 9 (septiembre 2020): 20–28.
[7] Khankari, K. "Computational Fluid Dynamics (CFD) Analysis of Hospital Operating Room Ventilation Systems, Part I: Analysis of Air Change Rates." ASHRAE Journal 60, no. 5 (mayo 2018): 14–26.
[8] Khankari, K. "Computational Fluid Dynamics (CFD) Analysis of Hospital Operating Room Ventilation Systems, Part II: Analyses of HVAC Configurations." ASHRAE Journal 60, no. 6 (junio 2018): 16–26.
[9] Khankari, K. "Dynamics of Unidirectional Airflow." ASHRAE Journal 61, no. 6 (junio 2019): 20–39.
[10] Miller, M. A., y L. J. Schoen. "Guidance for COVID-19 Building Operations" (cartas al editor y respuesta del autor). ASHRAE Journal 62, no. 9 (septiembre 2020): 10–11.
[11] ASHRAE. Position Document on Indoor Carbon Dioxide. Atlanta: ASHRAE, 2022. https://www.ashrae.org/file%20library/about/position%20documents/pd-on-indoor-carbon-dioxide-english.pdf
[12] Centers for Disease Control and Prevention / NIOSH. Ventilation FAQs. https://www.cdc.gov/niosh/ventilation/faq/index.html
[13] International WELL Building Institute. WELL v2, Feature A01 Air Quality, Part 1: Meet Thresholds for Particulate Matter. https://v2.wellcertified.com/en/wellv2/air/feature/1
[14] Organización Mundial de la Salud. WHO Global Air Quality Guidelines: Particulate Matter (PM2.5 and PM10), Ozone, Nitrogen Dioxide, Sulfur Dioxide and Carbon Monoxide. Ginebra: OMS, 2021.
[15] Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, Red Automática de Monitoreo Atmosférico (RAMA), estación Merced (MER), datos horarios 2021 – julio 2023, consultados a través de SINAICA-INECC (sinaica.inecc.gob.mx). Umbrales: WELL v2, Feature A03 Ventilation Design, Parte 1, Opción 2 (PM2.5 exterior), y Feature A01 Air Quality, Parte 3 (ozono). Análisis: TAAGBUILD.
[16] Conlan, W. H. "ASHRAE Headquarters Building Readiness Plan for SARS-CoV-2." ASHRAE Journal 62, no. 9 (septiembre 2020): 72–74.
[17] World Health Organization, Regional Office for Europe. Indoor Air Pollutants: Exposure and Health Effects. Report on a WHO Meeting, Nördlingen, 8–11 June 1982. EURO Reports and Studies 78. Copenhague: OMS, 1983.
[18] Finnegan, M. J., C. A. C. Pickering y P. S. Burge. "The Sick Building Syndrome: Prevalence Studies." British Medical Journal 289, no. 6458 (8 de diciembre de 1984): 1573–1575. https://doi.org/10.1136/bmj.289.6458.1573
[19] World Health Organization, Regional Office for Europe. Indoor Air Quality Research: Report on a WHO Meeting, Stockholm, 27–31 August 1984. EURO Reports and Studies 103. Copenhague: OMS, 1986, pp. 16 y 24. ISBN 92-890-1269-2.
[20] ASHRAE. ANSI/ASHRAE Standard 62.1-2010, Ventilation for Acceptable Indoor Air Quality. Atlanta: ASHRAE, 2010; y User's Manual for ANSI/ASHRAE Standard 62.1-2007. Atlanta: ASHRAE, 2007. Secciones 4 (calidad del aire exterior regional y local), 5.2 (distribución, balanceo y documentación), 5.4 (controles), 5.5 (superficies en contacto con el aire), 5.5/5.6 y Tabla 5-1 (tomas de aire), 6.2 y Tablas 6-1 y 6-2 (Procedimiento de Tasa de Ventilación), 6.4 (ventilación natural), 7.2 (arranque y balanceo) y 8 (operación y mantenimiento).
[21] ASHRAE. ANSI/ASHRAE Standard 111-2008, Measurement, Testing, Adjusting, and Balancing of Building HVAC Systems. Atlanta: ASHRAE, 2008.
[22] ASHRAE. Guideline 0-2019, The Commissioning Process y Guideline 1.1-2007, HVAC&R Technical Requirements for the Commissioning Process. Atlanta: ASHRAE.
[23] Seppänen, O., y W. J. Fisk. "Association of Ventilation System Type with SBS Symptoms in Office Workers." Indoor Air 12, no. 2 (junio 2002): 98–112. https://doi.org/10.1034/j.1600-0668.2002.01111.x
Estándares y sistemas de certificación consultados: ANSI/ASHRAE Standard 62.1, Ventilation and Acceptable Indoor Air Quality, y su User's Manual (edición vigente 2025; LEED v4 remite a 62.1-2010, LEED v4.1 a 62.1-2016 y Fitwel v3 a 62.1-2022; las Tablas 5-1, 6-1 y 6-2 citadas no cambian en lo sustantivo entre estas ediciones); EN 16798-1:2019, Energy performance of buildings — Ventilation for buildings — Part 1; U.S. Green Building Council, LEED v4 y v4.1 BD+C Reference Guide; International WELL Building Institute, WELL v2 (Q2 2025); Center for Active Design, Fitwel v3 Indoor Air Quality Policy Standard (julio 2025).
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Fe de erratas
Tras las revisiones editoriales del 14 y 15 de septiembre se corrigieron los siguientes puntos. Ninguno altera los datos ni las conclusiones del análisis.
Origen del término. La versión inicial atribuía a la OMS haber nombrado el síndrome en 1984. El término Sick Building Syndrome está documentado desde el grupo de trabajo de la OMS de 1982 (informe de 1983) y el estudio de Finnegan, Pickering y Burge en el BMJ de 1984; la estimación del 30 % proviene del informe de la reunión de Estocolmo de 1984, publicado en 1986. Se añadieron las referencias [17], [18] y [19].
Alcance. Donde decía que la ventilación "previene" el SBS y que LEED, WELL y Fitwel la "exigen", ahora dice "reduce el riesgo" y "codifican": el SBS es multifactorial y Fitwel no tiene precondiciones.
Precisiones normativas. LEED SSc1 Site Assessment es crédito, no requisito; WELL A08 es optimización, no precondición; la filtración MERV 13 la piden LEED y Fitwel, mientras WELL la escala según el PM2.5 exterior; LEED remite a ASHRAE 62.1-2010 en v4 y 62.1-2016 en v4.1.
Análisis de la CDMX. Los umbrales usados son el de PM2.5 exterior para ventilación natural (A03) y el de ozono (A01); WELL evalúa además PM10, CO y NO₂. Se aclara que A01 y A03 tienen, cada uno, opciones para aire ambiente elevado.
Matices. El night flush "puede tener" un costo en calefacción; el 95 % del flush-out supone mezcla ideal y ausencia de fuentes continuas; la lectura del caso Diamond Princess se atribuye a los autores de la revisión citada.
Se añadió la referencia [12] que faltaba en el cuerpo y se corrigió la etiqueta "WEL" por "WELL".
Reestructura del 15 de septiembre. Se resumió la sección de evidencia para centrarla en la dilución con aire exterior; los estudios CFD en quirófanos pasaron a la etapa 3 como respaldo de la configuración. Se añadió la tabla de contaminantes y límites de WELL A01/A05 y LEED EQc4. Se desarrollaron las etapas 1, 2 y 4 con los requisitos de ASHRAE 62.1: levantamiento de fuentes y distancias mínimas de la Tabla 5-1, Procedimiento de Tasa de Ventilación y condiciones del DCV y la ventilación natural, y pruebas de balanceo (TAB) y commissioning mejorado como núcleo de la verificación. Se añadieron las referencias [20] a [23].